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San Marcelino

Un buen día, Marcelino se conmueve al encontrar a un joven de 17 años a punto de morir y que no conocía nada de Dios. Esto lo mueve a poner en práctica su idea de fundar un grupo de maestros dedicados a la instrucción cristiana de los niños del campo.
A los 27 años de edad, reúne a sus dos primeros discípulos, naciendo así la Congregación de los Hermanitos de María o Hermanos Maristas. Juntos construyeron una nueva casa capaz de acoger a más de cien personas, a la que da el nombre de Nuestra Señora del Hermitage. Su humildad profunda y su vivo sentido de la presencia de Dios, le permiten sobrellevar numerosas pruebas con una gran paz interior.
Le gusta repetir a menudo las palabras del Salmo 126: “Si el Señor no construye la casa...”, convencido de que su Congregación de Hermanos, es la obra de Dios y María, adoptando así la divisa: “Todo a Jesús por María. Todo a María para Jesús”.
Instituto México Secundaria Maristas CDMX